No esta renovado el que yace eternamente fiel y con el paso de extrañas elecciones, hasta la misma modernidad puede morir.

viernes, 3 de junio de 2011

De aristócratas y siervos

Cuando supe que Hidroaysen era aprobada (sepultando 5.910 hectáreas de nuestro hermoso sur), que Monsanto se salio con la suya (es como vivir en el mundo de La Profecía, donde Demian Thorn controlaba las semillas del mundo) y que derogarán la Ley Reservada del Cobre (el obvio primer paso para la privatización de CODELCO); me pregunte ¿como nos podemos hacernos esto? ¿que impide que el sentido común impere? ¿por que no los detenemos? y la respuesta llegó a mi . . . como un disparo . . . como un diamante atravesando mi cabeza . . . la clase política.

Por favor, no me malinterpreten, no quiero caer en los lugares comunes de que la política es mala en si misma o que los políticos son todos malos y corruptos; pero que le di una vuelta al concepto "clase política", ese termino con el cual denominan a nuestros gobernantes, sin importar si fueron electos o no, o si detentan poder por su cargo o por influencia, sino, que significa ¿acaso no somos todos los chilenos el cuerpo político? como habitantes de la polis (Estado), todos deberíamos ser parte de esta clase, a menos que usáramos la dialéctica marxista para decir que ha nacido una nueva clase mas, pero espero que mis 4 lectores hayan superado hace mucho esa pseudologia, si alguna vez la padecieron. ¿Entonces que es? porque la gente en general ya tiene el termino interiorizado y cada vez se acercan menos a la politica, como si los ciudadanos de a pie no pertenecieramos, como si fuese un tipo de moderna nobleza y nosotros comunes y me digo a mi mismo: mismo  ¿como los políticos lograron esto? porque en el fondo institucionalizaron la oligarquía por sobre las instituciones republicanas y me respondo: ¿que importa? la cosa no es como llegamos, sino como salimos.

 La respuesta mas "fácil" seria organicemos algo, pero ¿algo como que? un grupo de facebook, así podriamos saber quienes somos y no sentirnos tan solos en nuestra rabia; una protesta, para que nuestros amados aristócratas renuncien a su poder y se lo devuelvan a la nación; o incluso un partido y si tenemos suerte, alguno podrá ser ungido como miembro de nuestra élite. La respuesta difícil es enfrentarse a ellos y lo es porque eso significa ser marginado en el mejor de los casos, porque quienes defienden a la oligarquía son muchos y la mayoría lo hace engañado o incluso pensando que las enfrentan.

Pensándolo bien, creo que seria un puñado de personas los que no defienden a la oligarquía, ya que casi todos fomentamos de el discurso que permite que existan. Cuando decimos que es imposible que todos tengamos los mismos objetivos, hacemos necesario que existan Señores (si con mayúscula) que nos dirijan, ya sea porque ellos nos representaran o porque no podríamos manejarnos nosotros mismos. Al dejar que diferencias mínimas como la comuna en que vivimos, donde estudiamos o cuan grande es nuestra capacidad de endeudamiento (alias sueldo) se vuelvan parte de nuestra identidad y les hemos regalado nuestro país. La lucha de clases, los partidos políticos y las guerras de barras solo llenan el vació que la clase politica necesita para gobernarnos.

Ahora mismo, cuando todo Chile esta unido contra Hidroaysen, nuestra aristocracia logro meter en el debate que este era culpa de la derecha o la izquierda,cuando el tema no pasa por los partidos políticos (creados para el beneficio de la clase política), sino por nosotros, que les hemos creido que solo nos podemos expresar a través de ellos, que solo nos organizamos como país a través de ellos y que, como simples siervos, solo podemos existir gracias a ellos.